domingo, 3 de septiembre de 2017

"El recuerdo más feliz es el recuerdo más triste"*

* (Frase escrita por Gonzalo de 16 años, estudiante donde estamos cursando las prácticas. Gonzalo después de conocernos muy poco nos alcanzó una hoja repleta de frases escritas por él. Hay  mucha verdad, corazón y poesía en lo que escribe. Esta frase me impactó por lo sencilla y directa pero sin dejar de ser profundamente cierta)

Que la muerte es una bisagra no es novedad. Pero cada vez que te toca de cerca pega fuerte y no se puede hacer más que pensar en ella. Y todo toma otra dimensión, las cosas se ponen negro sobre blanco y no retrocedemos ni avanzamos, Quedamos petrificados con la mueca instalada en la cara, pensando quizá que pasaremos desapercibidos si no hacemos ruido. Nadie quiere morir ¿nadie? No conozco a nadie que lo quiera, y los que se murieron tampoco querían. Pero la ruleta rusa funciona y un día te cae al lado y pum, chau, que no entendés ni sabes si querés entender. No importa si esa persona que se fue (¿nos vamos o nos llevan?) era joven, si estaba enferma, si se cuidaba. En ese punto aparte ya no importa, y aparecen los recuerdos, las imágenes, los olores y las ganas de que todo lo malo haya sido un sueño, despertar y que las voces de los que no están vuelvan  a ser escuchadas. Vuelvo a la sensación de cuando era muy chiquita de taparme los oídos, cerrar los ojos y echar a los fantasmas. Pero no funciona, ya de grande no funciona. Tuvimos que aprender a abrir los ojos, pararnos fuertes y aguantar ese dolor que viene desde lo más adentro de las tripas. Y lloramos, porque lo sentimos necesario, porque por ahí está bueno ser débil de a ratos, y permitir que los abrazos, los besos y las miradas de complicidad aparezcan. Porque cuando llega la muerte tan cerquita nos sentimos solos, desamparados, desesperanzados. Ese amigo que traía música, risa, alegría y muchísimo amor ya no está pero entendí algo que siempre me sonó a frase hueca, es sólo tiempo. Tal vez los 41 llegan con la mirada en perspectiva y el tiempo que va pasando se transforma en compañero de camino, tal vez son las ganas de volver a verte amigo, con tu comentario que terminaba en carcajada. Claro que lo que falta para vernos es un montón. Montón de tiempo y cosas que ya no compartiremos aunque sea a la distancia, tangiblemente, aquí y ahora. Me quedo corta con las palabras porque la emoción llega. No hay mejor forma de recordarte que no sea con tu música y tu alegría que contagia. Dale Ari, nos vemos pronto y esperanos con un mate amargo de esos imprescindibles, como vos, como todos los que en la vida nos modifican para siempre,

https://loshabitues.bandcamp.com/track/no-es-mi-despedida


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